Después de la tormenta viene la calma. Tras la resaca electoral y a pesar de la incertidumbre generada por un resultado nada esperado, pues existió un consenso general que nos llevó a pensar que Trump no tendría más de un 30% de probabilidades de victoria; parece que los mercados gozan de una cierta estabilidad. Las tranquilizadoras palabras del nuevo presidente, Donald Trump, tras conocer el resultado definitiva, generan confianza en el inversor.
Siguiendo con nuestra vigilancia del euro-dólar, podemos ver cómo el precio se dirige hacia la zona de mínimos del mes pasado. Esta zona se sitúa, apróximadamente, en el nivel 23,6 de Fibonacci. Si se perforaran estos niveles, lo más lógico sería adentrarnos en un camino que nos llevara primero al 1,07$ y, por último, el famoso 1.05$. Cotas que no se ven desde que Mario Draghi desinflara la burbuja de la paridad, a primeros de diciembre del año pasado, cuando dejó el QE inamovible, decepcionando claramente a los mercados.
Todo parece indicar, a pesar de que el magnate americano se proclamara vencedor, que la FED seguirá con su política de subida de tipos de interés, probablemente en la próxima reunión de diciembre con otro cuarto de punto al alza, como ya hiciera el año pasado. Esto intensificaría la diversidad de políticas monetarias entre la mencionada Reserva Federal y el BOJ (Banco de Japón). En Estados Unidos se seguiría con el tappering, mientras que los japoneses continuarían con una política monetaria expansiva.
En el gráfico semanal del USD-JPY podemos observar que el conteo de Elliot nos indica que puede que estemos saliendo de una onda 4, dentro del movimiento alcista. Si, como decimos, las políticas monetarias continuan aumentando sus diferencias, faltaría una onda 5 alcista. Esta onda 5 se puede sustentar, desde el punto de vista del análisis técnico, junto con el análisis fundamental, previamente mostrado.


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